Lunes 16 de Julio de 2018
5 de Setiembre de 2011 - Mendoza

Mendoza-Qué cambió a 10 años del "que se vayan todos"

La renovación política que exigía la gente en 2001 quedó en la nada. En 11 elecciones para gobernador este año, 7 reeligieron y en otras 3 provincias ganó el oficialismo.

Saqueos, represión, sangre. Muertes. Un país copado por asambleas populares, piquetes y cacerolazos. Fuga de capitales, cambios de presidentes, devaluación. Desocupación y pobreza por las nubes.
Los autores del desastre no podían ni caminar por la calle: dejaban de frecuentar clubes y eran echados a los gritos en restoranes. "Que se vayan todos" atronaba en cada rincón de la Argentina. La clase política quedaba arrinconada, estigmatizada. Quizá como nunca en la historia.
Se van a cumplir diez años de aquellos episodios. No deja de resultar curioso: no sólo se ha quedado la mayoría sino que los oficialismos se encuentran hoy tan o incluso más fuertes que cuando sus conductores asumieron el cargo.
Esto les permite encarar la reelección y ganar sin mayores obstáculos. En las 11 elecciones a gobernador que hubo hasta ahora, siete gobernadores retuvieron el sillón (Luis Beder Herrera, Jorge Sapag, Maurice Closs, Fabiana Ríos, Juan Manuel Urtubey, José Alperovich y Mauricio Macri) y en otras tres provincias festejaron los candidatos de quienes abandonaban el puesto (Córdoba, Chubut y Santa Fe). La única excepción se dio en Catamarca.
El clima parece propicio para situaciones que en aquel cataclismo de 2001/2002 hubieran empeorado las cosas. José Luis Gioja, el gobernador de San Juan, envió un proyecto para reformar la Constitución y poder ir por un tercer período.
Ganó el referéndum por el 66%. Gildo Insfrán, en Formosa, podría conquistar otro mandato en octubre y acumularía 20 años como gobernador (sin contar que antes fue dos veces vicegobernador).
El tucumano Alperovich, que había logrado la reforma en 2003 (incluyó una enmienda para permitir una reelección sin que se diera como válida su primera gestión), acaba de lograr su tercer triunfo por más del 70%.
Con la complicidad de los números, Alperovich estaría estudiando volver a reformar la Constitución para repetir en 2015. Y en el entorno presidencial ya tuvieron que salir a aclarar que Cristina se irá cuando termine el nuevo mandato que obtendría en octubre.
Ni hablar de los intendentes. Según consta en un trabajo de Germán Lodola, profesor del departamento de Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella, titulado "La estructura subnacional de las carreras políticas", de los electos en 1983 se reeligió, cuatro años después, el 30,9%; de los electos en 1987, el 41,3%; de los electos en 1991, el 46,4%; de los electos en 1995, el 51,5%; de los electos en 1999, el 48,5%. Y de los electos en 2003, el 64%. Vale decir: en 2007 fue más del doble los que obtuvieron la reelección que en 1987.
En octubre, si se ratifica lo que pasó en las primarias, la tendencia alcista se alargaría.
El sociólogo Enrique Zuleta Puceiro lo explica así: "En estas elecciones ha habido un bonus de gobernabilidad. Es como que la gente dijo: 'Acá están los votos que me pedían y además llevate estos adicionales, este plus, porque lo vas a necesitar'". Zuleta cree que el electorado entiende que "vienen años esperanzadores pero muy complejos. Algo así como una esperanza preocupada, dos conceptos que no son antitéticos".
A fines de 2001, en plena crisis, los encuestadores certificaban que más del 70% de la población estaba de acuerdo con que se fueran todos. Un porcentaje interesante de ese 70% exigía también democracia directa. Tiempo lejano.
"Todavía a fines de 2002 dos de cada tres argentinos decían sentirse identificados con el ?que se vayan todos'. Pero en las elecciones provinciales del año siguiente, en 21 de los 24 distritos ganó quien gobernaba y a nivel nacional se impuso el candidato apoyado por Duhalde, que era Kirchner", recuerda Rosendo Fraga, presidente de la Fundación Centro de Estudios Nueva Mayoría.
El espíritu de perpetuarse en el poder, sin embargo, sucumbió en 2006, cuando Carlos Rovira, en Misiones, buscó una polémica reforma de la Constitución para obtener la reelección indefinida. El referéndum se nacionalizó y Rovira fue derrotado. Néstor Kirchner entendió el mensaje y pidió que se bajaran todas las iniciativas de ese tipo. Otra curiosidad: era el mismo Kirchner que había logrado en Santa Cruz que se aprobara su plan de reelección indefinida.

Fuente: Los Andes

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