Jueves 22 de Febrero de 2018
31 de Agosto de 2014 - Julian Dominguez

Entre Ríos-Capital argentina: Paraná

Una reflexión de la profesora de historia Amelia Galetti

El debate sobre el traslado de la Capital Federal atraviesa 150 años y acumula postulaciones. Fundamentos históricos, reflexiones sobre la lucha y el antecedente máximo en la región      
El antecedente: Paraná fue capital de la Confederación Argentina entre 1854 y 1861; unió a todas las provincias, a excepción de Buenos Aires. El antecedente: Paraná fue capital de la Confederación Argentina entre 1854 y 1861; unió a todas las provincias, a excepción de Buenos Aires.
"No es el momento”, “no están dadas las condiciones”, “es una cortina de humo”, “es un gasto suntuoso antes de otras prioridades”, son los argumentos esgrimidos con rapidez de reflejos por quienes se oponen, como ocurre desde pocos años después de la disolución de la Confederación Argentina –que tuvo sede en Paraná– para frenar cualquier proyecto de traslado de la Capital Federal.
Resulta casi imposible determinar cuándo es más pertinente su debate, pero que en poco más de 150 años hayan pasado más de 40 iniciativas al respecto –muchas de ellas con aprobaciones formales en el Congreso– refleja tanto una necesidad vista por estadistas y políticos a lo largo de la historia nacional, como el éxito de la férrea resistencia de los favorecidos por una matriz de desarrollo vigente desde la época virreinal.
También deja en evidencia una tarea política pendiente ex profesa, que consolidó la desigualdad sociopolítica del país.
Por eso, cada vez que alguien esboza una idea de trasladar la Capital Federal al interior, se renueva un debate histórico, que tiene sus raíces en la conformación de la nación, y que fue motivo de las luchas de los caudillos en el siglo XIX.
La presidenta Cristina Fernández, esta semana volvió a hablar del último proyecto, que desde hace un tiempo motoriza el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, para la reubicación de un territorio federal en el norte.
“Es una idea, tenemos que pensarla y estudiarla porque hay una necesidad de rediseñar al país estratégicamente”, soltó la mandataria durante un acto en Santiago del Estero. “Más al centro del país, o Santiago del Estero”, dijo, diferenciándose de la propuesta contemporánea más recordada, impulsada por el expresidente Raúl Alfonsín en los 80, para llevarla a Viedma-Carmen de Patagones. 
La Pampa, Bel Ville, Villa María, Córdoba, Rosario, Río Tercero, Bahía Blanca o hasta Mar del Plata, fueron algunas de las propuestas formales, que se debatieron e incluso prosperaron en el Congreso de la Nación, pero luego fueron vetados por los presidentes de turno.
Figuras de la talla de Domingo Faustino Sarmiento, Leandro N. Alem o Arturo Jauretche, por citar algunos, estaban convencidos de la necesidad de cambio para construir otro país.
En ese debate nacional no pueden olvidarse –menos aún los paranaenses y los entrerrianos–, que Paraná fue Capital de la Confederación Argentina y Entre Ríos fue un territorio federalizado, que unificó a todo el país, sin Buenos Aires–, y dejó su aporte a la política nacional, así como ha sido significativo y trascendente el protagonismo entrerriano y de la región Litoral a través de sus caudillos.
Lejos de pronunciaciones políticas de ocasión, para esquivar las consignas que se escudan en intereses políticos, y en el ánimo de reflexionar sobre esa temática o derrotero que atraviesa todo el proceso histórico del país, UNO consultó a la reconocida profesora de Historia Amelia Galetti, quien no dudó en afirmar que un cambio “sería interesante, significativo, porque de alguna manera se neutralizaría cierta hegemonía porteña centrista, con una raíz histórica, que explica esa hegemonía, por los intereses políticos y fundamentalmente económicos”. La investigadora remarcó que el litoral fue el sector geográfico que más enfrentó esa disputa contra el centralismo,” y destacó el rol que en el siglo XIX tuvo la capital entrerriana, pese a que la comunidad “no tiene conciencia de ello”.
Asimismo, remarcó que “Entre Ríos ha sido clave para entender la política argentina”, y planteó: “Del mismo modo que hemos tomado antecedentes históricos para exaltar la figura de Artigas, busquemos para exaltar a Paraná y su aporte en ese período, para consolidar una idea y propuesta”. Análisis
Para dar cuenta de esa centralidad marcada desde la época virreinal, Galetti apuntó que “como todo hecho histórico, tiene su genealogía”, y en este caso data del siglo XVI, con la llegada de los españoles.
“Allí se fijó que al Puerto de Buenos Aires llegaría solo un galeón una vez al año, proveniente de Sevilla. Esto originó en la ciudad de Buenos Aires inconvenientes que llevaban a una carencia de productos provenientes de la península. Así fue como el contrabando siempre estuvo como un medio ilegal pero visto a ojos de las autoridades coloniales, como algo legítimo aunque no sea legal”, citó la docente, egresada del Instituto de Enseñanza Superior de Paraná. –Comienza a expandirse un sector, la burguesía, vinculado a ese crecimiento del intercambio comercial.
–Un hito significativo fue hacia el siglo XVII, en 1680 cuando Portugal –en función de su concepción de fronteras vivas avanzaba a costa del Imperio Español–, funda en la Banda Oriental, la colonia Sacramento. Lo hace inspirada y promovida por Gran Bretaña, porque le interesaba una incipiente expansión comercial. Mucho más le interesará hacia fines del siglo XVIII cuando comienza su proceso de revolución industrial.
Por lo tanto, en Buenos Aires comenzó a expandirse la burguesía porteña, a partir del intercambio comercial, con Brasil, Portugal e Inglaterra. En la ciudad puerto, esa burguesía empezaba a tener relaciones importantes con la burguesía portuguesa, brasilera y la muy importante que se generaba en Gran Bretaña. Este comercio de productos implicaba el traslado de productos en las embarcaciones, y también de ideas que circulaban en Francia o Gran Bretaña, de libre comercio. Posteriormente ligado a eso aparece el liberalismo político que da origen a la república. –Desde allí se gestan los cambios políticos.
–El comercio provocó una importante burguesía porteña que fue ascendiendo, comprometidos también criollos y muchos españoles. Esta burguesía cada vez que fue siendo más poderosa, comienza a presionar a la corona española para independizarse de la burguesía limeña. Pensemos que el Río de la Plata era una Gobernación de Buenos Aires, dependiente de Lima. Al crearse el Virreinato del Río de la Plata, Buenos Aires pasó a ser capital, con más importancia y desde una visión de los borbones, con cierta libertades, pero conservando un despotismo ilustrado.
El comercio se incremento, y toda la zona del litoral, fundamentalmente comenzó a tener un auge significativo.
Con las circunstancias, la dinámica y contexto del inicio del siglo XIX, las colonias iniciaron su proceso revolucionario, fundamentalmente se da en las ciudades, donde se concentró una burguesía vinculada al comercio. Así como en el Río de la Plata sucedió en Buenos Aires y el interior, en Perú y Ecuador también estuvo la antinomia tierra y costa, que dividía a los sectores vulnerables y a la burguesía, respectivamente. Independencia y hegemonía
Galetti relató que cada revolución tuvo singularidades. En Buenos Aires, se dio en la ciudad por una burguesía poderosa, urbana y vinculada al capitalismo liberal que comenzaba a irse expandiendo.
“Buenos Aires se consideró la matriz de ese proceso revolucionario y al pretender tener la hegemonía política y el control del comercio, comienza la disputa desde el interior, donde destaco fundamentalmente el litoral; Santa Fe Corrientes y Entre Ríos fueron las más afectadas por ese centralismo”, aportó.
Así se inició la lucha de los caudillos, explicó. En el Litoral, el protagonismo provino de hombres como Artigas, Ramírez, Mansilla, Urquiza. “Esa lucha cubrió gran parte del siglo XIX y fue una clave para entender al país”, reflexionó.
Más tarde, entre diversos acontecimientos, el Pronunciamiento de 1851 y tras el Congreso Constituyente en que Buenos Aires pretendía incumplir con los pactos pre-existentes, esa provincia se separó y aparecen dos estados independientes: Paraná se convirtió así en sede de la Confederación Argentina y Entre Ríos se federalizó”. –¿Qué aporte tuvo Paraná en esa idea de Nación?
–En tiempos que Paraná fue capital, Urquiza es presidente. Fue un hombre de fronteras, un hacendado con características de caudillo patriarcal, paternalista, dueño de tierras y bienes, pero también fue un hombre que logró ver el mundo de progreso –la idea de progreso que se va gestando hacia mediados del siglo XIX–. Y lo concretó a través de aportes en educación, en estimular un proceso inmigración y colonización, en instalar la primera vía férrea en el sur, es políticamente partidario de una república. No menos importante es su poder de convocatoria para la sanción de una constitución.
Vino con los precedentes de una lucha y pregón de los caudillos que lo precedieron. Luchó en un momento que era importante la consolidación de la independencia.
Indudablemente, Urquiza también estimuló a ese interior, a través de un mejor intercambio. –Pese a ese antecedente, cuando se habla de una capital en otro lugar, pocas veces se cae en ese antecedente, incluso en el ámbito local.
–Paraná tiene un rol importantísimo en esa historia, del cual no tenemos conciencia. Adquirió un empuje notable y hasta aquí llegaron las máximas figuras de la política, intelectuales y del ámbito científico. Pero en relación al sentido de pertenencia, de identidad, hay que decir que nuestra cultura paranaense está muy diluida, como Paraná Capital fundamentalmente. La Costa del Uruguay es distinta, hay más arraigo a su historia. Nos cabe tal vez a los estudiosos del pasado cierta responsabilidad.
Asimismo, de alguna manera considero que Ente Ríos ha sido clave para entender la historia argentina. Fue un centro cultural con la escuela Normal de Paraná y el Colegio Superior de Uruguay; fue también pionera en la legislación, en la lucha del federalismo.
Tenemos antecedentes históricos para proponer que Paraná sea analizada como posible destino de capital en caso del debate. Así como buscamos exaltar la figura de Artigas, busquemos exaltar a Paraná, para de alguna manera consolidar una idea y propuesta. No estaría mal.
 
Fuente: Diario Uno (Entre Ríos)

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