Lunes 23 de Julio de 2018
5 de Marzo de 2014 - Arquitectura

Bs. As.-Luxor, un militante del color que decora los barrios

Es uno de los artistas callejeros más importantes de La Plata y se define a su manera: "Soy productor y realizo pinturas de gran formato". Conocé la historia y los sueños del creador de las pintadas más reconocibles de la ciudad.

Luxor transita las calles de la ciudad de La Plata con un andar cansino y pausado. En su atuendo informal, se destaca una riñonera negra en donde se descubren restos de pintura, tal vez vestigios de su mayor virtud. Aquella que comenzó en 2010 y que hoy lo encuentra ganando espacios “pasito a pasito”, como le gusta decir. 
En cada pared gris encuentra una hoja en blanco. En cada relato una razón. Y así va este militante del color charlando con los vecinos para plasmar en los muros anónimos la idiosincrasia, las nostalgias y las proezas de los barrios postergados, conformados por puñados de casitas precarias. 
Su leitmotiv es romper con eso de que el arte se encuentra sólo en los museos, dentro de las ciudades o en los centros de poder. Su mensaje es horizontal, constructivo y popular. Quiere a las grandes obras por fuera del casco urbano. Que la gente se tenga que trasladar hasta allí para apreciarlas y que se deje de entender al observador como un sujeto pasivo. 
Dueño de una retórica revolucionaria ve en la erosión de lo establecido el camino a seguir, encontrando en lo inclasificable su refugio. 
 
-¿Cómo nació en vos la idea de empezar a pintar en la calle? 
- El graffiti siempre me gustó pero nunca me animaba a empezar. Arranqué de cero y me fui haciendo con el pintar, con la dinámica del hacer que propone la cultura de la calle. Siempre pienso que lo más interesante es transitar un proceso de acción, reflexión y así avanzar. Voy pintando y en base al accionar voy cambiando. Desde que arranqué a pintar pasé por muchas etapas. En caso contrario se vuelve una burocracia. Siempre uno está esperando, esperando, y en mi caso preferí comenzar.   g g Luxor elige no figurar. Esquiva las fotos y prefiere que la gente lo conozca a través de sus pinturas. Todos, en cualquier punto del globo, tienen la posibilidad de disfrutarlo: www.facebook.com/soyluxor g 
 
-¿Te formaste en algún establecimiento? 
-Estudié un tiempo en Bellas Artes pero después dejé porque a mí me interesaba la producción y sentía que estaba más enfocado en la docencia. 
 
-¿Cómo te denominás? ¿Graffitero, artista callejero? 
-Graffitero no, porque tiene más que ver con la ilegalidad, y tampoco me denomino artista. Me defino como productor y realizo producciones que yo llamo pinturas de gran formato. Siento que la gente considera que el artista está por encima de los demás, y yo quiero estar a la par. Y además el lenguaje del arte es técnico, decodificado, complejo y muy poco acercable a la gente. Cuando hablás de arte ponés una pared adelante de las personas y la mejor manera que encontré es reivindicarme de otra manera. Estoy cansado de que las cosas me vengan con un molde; por eso lo de productor. 
 
-¿Cómo conseguís los lugares para tus obras? ¿Los tomás o te los ceden? 
-Yo vivo de lo que produzco y mucho de lo que hago es gracias a que hay gente que quiere una pintura mía en su casa. Yo trato de trabajar con el vecino y si tomara una pared suya estaría confrontando con él, y no es la idea. En la toma de poder, creo que el vecino es un compañero, una persona que camina a mi lado. El arte siempre fue algo de la burguesía, negado a las clases populares, y mi objetivo es que el vecino pueda acercarse. Construir una pintura popular es desmitificar la historia del arte y empezar a construir una diferente, donde el principal interpelado es la persona del barrio, y por lo tanto las clases populares. Mi idea es ir construyendo despacio; a veces pensamos el progreso como un gran paso y en el medio la nada, y mi intención es hacer un camino largo para construir una pintura popular y antiautoritaria.  
 
-¿Qué significa para vos construir una pintura popular? 
-Lograr hacer una pintura que refleje la realidad de los barrios, desde mi perspectiva por supuesto. Con la inundación del año pasado, por ejemplo, mi intención fue dejar una marca de lo que había pasado y, al mismo tiempo, tratar de generar aliento para los barrios afectados. Fueron ocho o nueve pintadas sobre el tema. Para construir una pintura popular debemos estar en los hospitales, las escuelas, los barrios y las casas. Si logramos tener una presencia fuerte en todos esos lugares logramos construir una pintura popular y así trascender las clases.
  
-¿Y cómo lográs conocer la realidad de cada barrio? 
-Transitando la calle, hablando con la gente. Primero conocer, después pintar. La idea es dejar una obra original, única e irrepetible pero que tenga que ver con el barrio. Al vecino, después, puede gustarle o no, pero donde antes había una pared gris ahora hay una pintada. La tiene al alcance y no necesita trasladarse al centro. Tiene la posibilidad de criticarla.  gg  
"Ilusorio jardín del recuerdo". 14 b y 471, City Bell 
 
-¿La idea sería alejarse del centro para acercar tus pinturas a la gente? 
-Claro; mi mayor cantidad de producciones están por fuera del casco histórico de la ciudad. Mayormente cuando uno habla de arte habla de centro y yo trato de hacer lo contrario. De esta manera, si una persona quiere ver una obra de Luxor en persona, se va a tener que acercar a los barrios. Mi idea es generar otro recorrido y romper con la estructura. 
 
-¿Utilizás otras herramientas para acercarte al público, como por ejemplo las redes sociales? 
-Sí, el Facebook. Hoy la mayor parte de la gente tiene una cuenta y entonces me sirve para dos cosas: para llegar a más personas y para tener una devolución de mis obras. Lo tengo habilitado para que todos puedan poner comentarios y dejo todo, los mensajes buenos y los malos. Y, en realidad, lo bueno y lo malo también es subjetivo. La obra se alimenta de todo. 
 
-¿Los valores de tus obras también son populares? 
-Sí. A diferencia de lo que suele suceder en el mundo del arte mi intención es devaluarme, que mi obra sea más barata y así más gente pueda acceder a ella. El precio es popular y tiene que ver con lo que hago pero también con lo que pueda pagar la persona. Hay obras de $ 100 y hay obras de $ 5000, depende. 
 
-¿Te dedicás solamente al arte callejero? 
-No, también hago cuadros, obras digitales, arte para discos. Realizo muchas cosas pero la pintura en la calle es lo más fuerte que tengo. 
 
-¿Y con eso te alcanza para vivir o necesitás de otro trabajo? 
-Sí, me alcanza; yo vivo de lo que produzco. Lo que hago es separar el dinero que voy cobrando: con una parte vivo y con la otra compro materiales. Encontré esa dinámica porque pintar es caro; siempre lo fue. Igualmente no trabajo todo el tiempo porque pienso que la superproducción es un gran problema del mundo del arte, en donde muchos no producen para generar contenidos sino para enriquecerse. Mi objetivo es otro: generar un movimiento, una forma de pensar.   gg 
"A caballo va pa'l monte". Montevideo, Uruguay 
 
-Esto quiere decir que tus obras tienen un significado político… 
-Sí, siempre. No es explícito pero está. No hay nada más subversivo que el color en un barrio. Llevando las obras ahí, que siempre fueron pensadas para la burguesía, no necesito poner ‘revolución’ ni un puño arriba. No hay nada más revolucionario que la alegría. 
 
-¿Y a vos qué es lo que más felicidad te genera? 
-Alegrarle el día a las personas, eso es lo mejor que me puede pasar. Disfruto de estar presente en los momentos más importantes de la gente: estar en la escuela que es una etapa fundamental, acompañar cuando van al hospital en un momento difícil y estar cuando el vecino vuelve a su barrio, a su casa. Eso es lo que quiero lograr, lo que me da alegría y lo que se necesita para construir una cultura popular. 
 
Fuente: Diagonales

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