Viernes 19 de Enero de 2018
17 de Octubre de 2013 - Arquitectura

Caba-Ciudades bien diseñadas

El crecimiento de la población urbana y el ejemplo de Medellín.

Otra vez Medellín. Esta vez porque fue elegida como sede principal para celebrar el Día Mundial del Hábitat por ser la ciudad más innovadora del planeta. Y porque aprovecharon la ocasión para lanzar el 7° Foro Urbano Mundial que se realizará en esa ciudad en abril de 2014, bajo el lema “Equidad urbana en el Desarrollo: Ciudades para la vida”. 
Los desafíos no son pocos. Para el subsecretario general de Naciones Unidas, director ejecutivo de ONU-Hábitat y ex alcalde de Barcelona, Dr. Joan Clos, “los humanos nos estamos convirtiendo en urbanistas”. Y barajó algunas cifras que parecen alarmantes: la población mundial es de 7.000 millones de personas, de los cuales ya la mitad viven en ciudades. En los próximos 30 años, superará los 9.000 millones y casi el 70 % vivirá en ciudades (en la Argentina, la población urbana ya supera el 90%).
¿Qué hacer para enfrentar estos retos? “Debemos convencer a la gente que viva un poco más junta, pero para eso debemos diseñar ciudades bellas. Si no, sería hacinamiento”, dijo. Clos considera que hay que evitar la urbanización espontánea e ir hacia “una urbanización bien diseñada, bien planificada, bien hecha, bien construida”. Y redondea: “La ciudad es un artefacto bien diseñado”. Asegura que la tendencia natural a la dispersión es insostenible. Porque el aumento de la dispersión urbana produce, entre otras consecuencias, un aumento de los costos de los servicios urbanos, el incremento del uso de automóvil, la consecuente contaminación ambiental y el efecto invernadero. 
El experto catalán vuelve a los números. Hong Kong tiene 96.000 habitantes por m2; Europa, entre 15 y 20.000 por m2; el mundo, de 2 a 2.500. Para que el nuevo modelo sea más sostenible, las ciudades deberán estar bien diseñadas con un poquito más de densidad y buena movilidad. Y enumera algunas recetas de mínima que asegura han funcionado. El 35% del suelo urbano debe estar destinado a la calle; entre el 12 y el 15 % a los espacios verdes y espacios públicos y el 50% tiene que estar dedicado a la edificabilidad. Y un porcentaje de estos, a los servicios públicos. 
Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín y anfitrión del evento, saca pecho y recalca las coincidencias entre las propuestas de ONU-Hábitat y los planes de Medellín. “Un buen diseño, dijo Clos y nosotros estamos desarrollando el Plan de Ordenamiento Territorial para los próximos 12 o 15 años. Densidad y compactación, contención del desarrollo indiscriminado, estamos creando un cinturón verde para limitar el crecimiento sobre las laderas de los cerros. Mejoras en la movilidad sostenible y para la gente: lanzamos el proyecto de Parque sobre el Río Medellín…” Pero lo más notable que sucede en la capital antioqueña es la continuidad que tienen sus planes urbanos. Y cómo, más allá de algunos matices, desde que se inició la transformación con la administración de Sergio Fajardo (2004), la ciudad que hasta hace poco era la más violenta del planeta ha recuperado la esperanza. Los paisas, de estar escondidos en sus casas, recuperaron la vida en el espacio público, tan anhelado en esta latitud donde siempre es primavera.
Apenas llegué para los festejos del Día Mundial del Hábitat y el lanzamiento del Foro, me colocaron un pin que decía “I´m a city changer. Puedo cambiar el mundo”. Esa es la mística que se respira en cada rincón de la ciudad, en cada barriada, en cada comuna. Pero también es el espíritu que anima en forma unánime el discurso de dirigentes y académicos, casi como si fuera un credo, una religión. Hasta los vecinos de lo que eran las zonas más postergadas lo comparten. “¿Va para la Biblioteca Parque España?”, me preguntó Jonathan, un adolescente que vive allí, en el Cerro Santo Domingo lugar que en el pasado fue escenario de guerra entre bandas de sicarios y narcos y donde empezaron las primeras obras que hicieron de bisagra en la historia a esta ciudad. “Lo acompaño”. En el trayecto me describió cómo había cambiado todo con la llegada del Metrocable (el teleférico que une este punto con el resto de la ciudad) y con la construcción de la imponente Biblioteca, hoy convertida en un símbolo de la nueva Medellín. Antes, ni se podía salir a la calle. Me contó que está en el octavo curso del Colegio Santo Domingo Savio (uno de los colegios de calidad que diseminaron en las barriadas más pobres), que le gusta dibujar, hacer manualidades y que le gustaría seguir arquitectura.
En la presentación del Foro, Joan Clos había dicho: “La ciudad debe ser un espacio de integración, un espacio de igualdad de oportunidades, un espacio donde la gente pueda ascender socialmente.” Y agregó: “La ciudad requiere esfuerzo, pero vale la pena.” Medellín es la prueba.
 
Fuente: Clarín

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