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30 de Setiembre de 2013 - Arquitectura

Entre Ríos-Hoy empiezan las tareas para restaurar el Patito Sirirí

Las esculturas son parte de los rasgos distintivos de una ciudad y este es uno de los emblemas que más valoran los paranaenses. Además de esta obra, se están arreglando 19 monumentos.

En el marco del proyecto de la puesta en valor del Parque Urquiza y los trabajos de estabilización de las barrancas, el sábado las máquinas de la Municipalidad trasladaron el monumento al Patito Sirirí hacia la plaza que lleva su nombre. Hoy un equipo de la comuna comenzará a restaurarlo.
Se estima que esta labor demandará alrededor de 15 a 20 días. Se procurará reparar el daño ocasionado por el paso del tiempo y también por los actos de salvajismo anónimos que lo dejaron maltrecho.
La pieza, que originalmente fue emplazada a muy pocos metros, un 20 de abril de 1975, es uno de los tantos emblemas de la ciudad que se procura reparar, no solo para recomponer una pieza con un importante valor histórico y cultural, sino también como forma de rescatar parte de los símbolos que definen la identidad de los paranaenses.
En este sentido, a 38 años de su presencia en las barrancas del Parque Urquiza, el Patito Sirirí evoca las remembranzas de varias generaciones y reaviva el cariño de la gente. “De chica, las pocas veces que venía a Paraná era un paseo obligado y tengo hermosos recuerdos”, contó Olivia, oriunda de Lucas González. También Liliana, de San Salvador, afirmó: “Es un símbolo de Paraná, deberían restaurarlo y que siga luciendo ahí, en las barrancas. Todos mis hijos jugaron en ese parque; cuando llegábamos y veían al patito se querían bajar del auto, pero es lamentable su deterioro”. Por su parte, Gustavo, nacido en la capital provincial, expresó: “Es un monumento histórico de la ciudad. Ir hasta allá y jugar en la plaza en la que se encuentra, sacar fotos con el pato, llevar parientes que vienen de otras ciudades a mostrarle el lugar, ya es una costumbre. Se debería restaurar y dejarlo ahí porque es donde debe estar, ya que cuando uno dice ‘Patito Sirirí’ el paranaense sabe dónde está ubicado”.
Para eso están los monumentos: para marcar una referencia y una identidad. No son meros adornos. Existen prácticamente en todas las culturas. Están presentes en casi todas las ciudades. Fueron creados para evocar el recuerdo de un hecho o algún personaje importante de la historia. Son testimonio, incluso, de una tradición. 
Se erigen en lugares estratégicos que complementan un sentido y esgrimen un significado. 
Pero por más noble que sean los materiales con los que fueron construidos para que puedan perdurar, no son indemnes al paso del tiempo ni a la mano del hombre, ni a las condiciones climáticas ni a los actos vandálicos.
 
Rescate del patrimonio cultural
En Paraná, en el año en que se conmemora el Bicentenario de la declaración de la Asamblea General Constituyente y Soberana del Año 1813, que le otorgó la categoría de villa a la capital provincial, desde el municipio se proyectó llevar adelante un programa para rescatar y restaurar este patrimonio.
Además de los trabajos necesarios para recomponer la figura del Patito Sirirí, son 19 las estatuas y monumentos los que serán sometidos a diversos procesos para devolverles su apariencia original. “El trabajo, que empezó hace menos de un mes, estará terminado en marzo o abril de 2014. La inversión que se hará en total es de 850.000 pesos”, explicó a UNO el subsecretario de Infraestructura de la Municipalidad de Paraná, Abelardo Llosa. 
“Algunos de ellos son el monumento a La Madre, el Yaguareté del Parque Urquiza, el Pensador de Carbó, el de Sarmiento, el de San Martín, el de Urquiza, el de Sáenz Peña, el Gaucho en Cinco Esquinas, el Pescador en el Thompson, el monumento a Bertozzi y el Yacaré de Laurencena”, aclaró el funcionario.
 
Una delicada tarea
Raúl González, el artista plástico encargado de llevar adelante este emprendimiento, contó a UNO: “Se trata de la puesta en valor de los emblemas que forman parte del espacio público de la ciudad. Ya terminamos de reparar algunos monumentos, como el del Pensador, el de Bertozzi y el de Sarmiento; y la próxima semana empezamos a trabajar en las fuentes que están ubicadas en la plaza López Jordán, que está ubicada detrás de la Casa de Gobierno, y también del monumento a la Madre”.
En este marco, explicó: “La intervención es para reparar las piezas, afectadas por actos de vandalismo de quienes los pintan con marcadores, con látex o aerosoles, pero también por problemas propios inherentes a su conservación en un lugar donde están expuestos a cambios constantes de temperatura, donde se pasa del frío al calor y además hay humedad en el ambiente. También hay que retirarles muchas veces el hollín que queda tras el tránsito de montones de vehículos diariamente”.
Las técnicas que se aplican son acordes a un trabajo que a la vez procura preservar el material con el que están hechos los monumentos, para no dañarlos mientras se los arregla. Llevar adelante esta labor requiere un conocimiento exhaustivo de los materiales, por lo que se realizó previamente un trabajo de investigación. “Básicamente, la mayoría de los monumentos tienen un sistema constructivo similar, con un basamento hecho en granito o mármol, y la piezas son de bronce. En función de eso tenemos una metodología para poder devolverle a estas piezas su condición ideal, porque nos encontramos con que la mayoría daba pena en el estado en que estaban”, admitió González. 
A su vez comentó: “Hoy en día las investigaciones hechas sobre métodos de restauración han avanzado mucho en el siglo XX, particularmente en los últimos 30 o 40 años. Dentro de la industria química también existe un desarrollo importante en los que se refiere a los materiales que se utilizan y eso respalda nuestro trabajo, ya que la restauración es uno de los procesos más delicados de la limpieza, porque podés dañar la pieza original si no sabés hacerlo. El bronce es un material muy delicado”.
 
La saña por motivos ideológicos
En los procesos históricos, donde hay pugnas de poderes y desacuerdos con las políticas imperantes en una determinada época, los menos favorecidos encuentran una manera de vengarse o de reivindicar sus ideales impartiendo una especie de justicia por mano propia, sometiendo a vejámenes a un monumento. Tal fue el caso del busto que homenajeaba al gobernador Eduardo Racedo en Paraná, quien estuvo a cargo de la provincia entre 1883 y 1887.
Un día, o mejor dicho una noche, en junio de 2011, desapareció de su pedestal y los presuntos autores del hecho dejaron en su lugar una nota justificando la acción: “La mal llamada conquista del desierto fue en realidad un plan sistemático de exterminio de los reales dueños de esta tierra. Un plan que sirvió para consolidar la dependencia del tirano opresor extranjero. Ahora, con los vientos de cambio que soplan, debemos tirar los mármoles de los traidores que tanto ensuciaron a nuestra patria para dejar pedestales libres para los reales héroes del pueblo. Basta de mentiras en los libros. ¡Viva la historia de los valientes!”, expresaba el texto, que finalizaba con la inscripción “El Pueblo” a modo de firma. El busto nunca fue hallado y no se tienen novedades de que en la actualidad alguien lo siga buscando.
También Domingo Faustino Sarmiento es uno de los personajes cuestionados de la historia. Más allá de sus acciones en favor de la educación, su figura genera controversia por las políticas de exterminio de los habitantes originarios de la Argentina. La estatua que le rinde homenaje en Alameda de la Federación ha sido uno de los más castigados, aunque no siempre con el objetivo de agredir su figura. “El vandalismo en esta estatua era increíble, tanto que se veían todavía los sedimentos de ladrillos con los que lo habían golpeado, además de los graffitis con marcador y aerosoles”, contó a UNO Raúl González.
 
Para evitar nuevos daños, procuran crear conciencia en la gente
Integrar los conocimientos y difundir el significado de los monumentos es parte de este proceso de puesta en valor
La experiencia del artista plástico Raúl González en la restauración del patrimonio histórico y cultural remite a distintos espacios arquitectónicos de la provincia, entre los que se cuentan el teatro Municipal 3 de Febrero en Paraná, la iglesia de la Virgen de Aranzazú al igual que la fachada del palacio municipal en Victoria; también en la iglesia de Santa Anita, en el Departamento Uruguay, entre otros.
Esta trayectoria lo llevó a recopilar datos de los monumentos sobre los que trabajó y sobre los que está interviniendo en la actualidad.
“En las estatuas de Bertozzi, del Yaguareté, en la del Pensador, en la de Sarmiento, colocamos una breve reseña histórica, a modo de síntesis de un trabajo de investigación que estamos haciendo. En algunos casos hay mucho material, pero en otros se encuentran muy pocos testimonios. No hay mucho en las bibliotecas y hemerotecas, por lo que debemos recurrir a personas que a los mejor conocían a sus autores”, dijo el especialista.
“La idea es recomponer un poco la historia, a través de este material, sistematizarlo y dejarlo compilado en la Municipalidad, en los museos y en otras instituciones, para que además sea una base didáctica sobre estas piezas”, agregó, y aseveró: “Creemos que es importante en el concepto de la puesta en valor que no quedarnos en la recuperación de la pieza solamente, sino en difundir las historias que hay detrás de cada una de esta esculturas. Hay datos muy interesantes en el significado de las mismas que a veces se ignoran y cuando viene un turista y nos pregunta no sabemos qué responder”.
Por último, destacó: “Ahora está la idea de quitar los vallados que tienen algunas obras y me parece muy buena idea, porque la mayoría tiene un diseño para insertarse en el espacio urbano de este modo, en las escalinatas o en otros espacios que permiten a las personas acercarse a contemplarlas. Ponerles una reja es un contrasentido, aunque al sacarlas corremos el riesgo de exponerlas para que los vuelvan a vandalizar. Por eso, hay que procurar un compromiso de la gente, para que se sienta parte de esto y sienta cariño por lo que es de todos; vincularnos para que no se pinten ni se rayen más los monumentos, sino que se respeten y se admiren”.
 
Fuente: Diario Uno

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